diciembre 1, 2021

Voz Nortecaucana

La Voz De Nuestra Gente

EL PAÍS SIGUE MATANDO A SUS JÓVENES

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En Cali fueron cinco los adolescentes a los que masacraron. O mejor: los niños. Tenían entre 14 y 16 años. En Samaniego, en el departamento de Nariño, fueron ocho los jóvenes masacrados. Tenían entre 17 y 25 años. Los primeros eran niños afro, estudiantes de bachillerato, hijos de recicladores, vendedores ambulantes, obreros de construcción y empleadas domésticas. Hijos de la guerra. Los segundos eran universitarios, en su mayoría. Muchachos de clase media, hijos de profesores, médicos, pensionados, campesinos y comerciantes que construían su futuro.

Y los hechos en los que los mataron ocurrieron con apenas cuatro días de diferencia. La primera: el martes 11 de agosto. La segunda: el sábado 15 de agosto.

A los primeros los mataron en un cañaduzal del suroriente de Cali, en un barrio donde reubicaron a cientos de familias que huyeron del conflicto armado de diferentes regiones del Pacífico colombiano. Habían pasado mucho tiempo resguardados en cambuches sobre un jarillón del río Cauca y se los llevaron a vivir en un proyecto de vivienda de interés social hace siete años, bautizado con un nombre que fue la esperanza de una mejor vida: Llano Verde. Queda en el distrito de Aguablanca: un universo donde conviven todas las miserias de Colombia.

A los segundos los masacraron en la vereda Santa Catalina, a pocos kilómetros del casco urbano de Samaniego. Los primeros habían salido a elevar una cometa y los segundos estaban compartiendo unas cervezas en una casa familiar. Las investigaciones sobre los autores del crimen contra los cinco niños de Cali van por buen camino. Hay varios sospechosos. Los familiares, que descubrieron sus cuerpos arrumados y acribillados, aseguran haber visto a los vigilantes del cañaduzal con machetes ensangrentados.

De los segundos se sabe que varios hombres irrumpieron en la celebración y arremetieron con fusiles y armas de corto alcance. Eso lo cuenta un muchacho que logró sobrevivir haciéndose el muerto y que se amontonó encima de varios de sus amigos que realmente estaban muertos.

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, quien visitó la zona, ha dicho que este lamentable caso está asociado al narcotráfico y a los cultivos ilícitos, y destacó que en esa región del país el Eln sigue haciendo una fuerte presencia.

También en Nariño, pero en el municipio de Leiva, en límites con Cauca, mataron a otros dos menores de edad. Cristian Caicedo y Maicol Ibarra, de 12 y 17 años, iban para el colegio a llevar una tarea y fueron interceptados y asesinados por hombres del clan del Golfo, que se disputan el control de ese territorio con el Eln y con las disidencias de las Farc; una guerra por los cultivos de coca y por las rutas para sacar la droga, según informaron las autoridades municipales. Los mataron a quemarropa con armas de fuego de largo alcance.

Estos hechos de violencia acapararon la atención de los medios de comunicación y generaron la indignación de los colombianos en las redes sociales: #QuiénMatóALos5 y #QuiénMatóALos8 fueron tendencia en Twitter. Y el lunes 17 de agosto fueron condenados por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

«En lo que va del año, la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos ha documentado 33 masacres y viene dando seguimiento a 97 personas defensoras de derechos humanos, de los cuales, a la fecha, ha verificado 45 homicidios», expresó la ONU.

“Estamos viendo el recrudecimiento de la violencia y de las masacres que ya hemos vivido en otras épocas; esa violencia tan descarnada que llena de terror a los territorios”.

La que habla es Francia Márquez, reconocida líder social afrodescendiente y ganadora del Premio Internacional Goldman en el 2018 (considerado el Nobel ambiental) por su lucha en contra de la minería.

Márquez, quien estuvo presente en el funeral en el que enterraron a los cinco adolescentes de Cali, explica que los más jóvenes son los que terminan en medio de gravísimas amenazas como el narcotráfico y el reclutamiento forzado y terminan siendo usados como botín de guerra.

“Yo lo que veo es un desgobierno incapaz de garantizar la vida en los territorios. Que el presidente Iván Duque cumpla su responsabilidad constitucional de proteger la vida de todos los colombianos y colombianas que hoy, en muchos lugares, nos sentimos con muchos riesgos”, añade Márquez, convencida de la necesidad de avanzar en la implementación de los acuerdos de paz con las Farc y de iniciar diálogos con otros grupos armados que permitan salvaguardar la vida en los territorios.

Los niños asesinados

Colombia es un país que parece acostumbrarse a que maten a sus niños. En el 2018, año en el que se emitió el más reciente informe Forensis de Medicina Legal, 710 menores de edad entre cero y 17 años fueron asesinados. En promedio, dos diarios. El rango con más casos es el comprendido entre 15 y 17 años, con 545 casos.

Entre 2018 y 2019, 883 menores de entre 0 y 10 años fueron asesinados en el país, según cifras de Medicina Legal. En los mismos dos años, Cali lideró la cantidad de menores de edad muertos entre los 0 y los 18 años. Allí ocurrió el 14 por ciento de los casos en los dos años.

tomado de: eltiempo.com-foto-leonardocastro/AFP

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